Imaginen la ola de un tsunami gigante (no como las de la realidad, que son destructivas pero no alcanzan decenas de metros de altura como las de las películas catástrofe).

La vitalidad de las ciudades debería medirse en función de lo que sueñan quienes viven en ellas. Ciudadanos que sueñan, cuentan sus sueños, los persiguen, hacen latir la ciudad.
Yo creo que en cada foto lo van a ver. O mejor, lo van a entender: la razón por la que me gusta viajar

Sucedió hace unos meses (casi doce). Después de varios días recorriendo la región de los lagos, embarcado en el lago Lácar (San Martín de los Andes), surge la idea de alquilar un auto entre varios

Un viaje perfecto sólo sucede cuando lo imaginamos (siempre antes de viajar).

Vivir en un lugar es acumular y practicar un excesivo “detachment”. Dirán que no. Que un lugar te despierta afinidad con el terruño, pasión con lo cotidiano, afinidad con lo de cada día.