Imaginen la ola de un tsunami gigante (no como las de la realidad, que son destructivas pero no alcanzan decenas de metros de altura como las de las películas catástrofe).

La vitalidad de las ciudades debería medirse en función de lo que sueñan quienes viven en ellas. Ciudadanos que sueñan, cuentan sus sueños, los persiguen, hacen latir la ciudad.
“Un metro y medio de agua en San Marcos”. Imaginen agua en un nivel que podría llegar encima de la cintura. Ahora imaginen el impacto de encontrar a Venecia de esa forma.
Buenos Aires está lleno de librerías notables. Y de hecho, hay muchas librerías míticas, de esas en la que se huelen los libros y los años. No falta oportunidad de [...]
En éste post, les voy a contar sobre lo mal que me trataron en Uruguay punto por punto. . Pero primero (hagan caso), le dan a play: [...]