Ver Parte 1

 

6. Viajar es imposible porque no se idiomas

Yo no empecé viajando sabiendo más de un idioma y un básico de inglés. Aunque es un poco tonto decirlo, todos estamos preparados para comunicarnos y aprender a comunicarnos como sea. Hace casi nada Noam Chomsky decía que para todos los seres humanos el aprendizaje del lenguaje es “genético” y se adquiere en forma espontánea. Definitivamente yo no creo en eso de “no sirvo para aprender idiomas”. Cuando estés viajando te darás cuenta que la comunicación y nuestra habilidad de comunicarnos se dispara con la necesidad, y que de un momento a otro te encontrarás comunicándote con gente con la que no compartes palabra de formas divertidas. Y aún, esa misma necesidad de comunicarte terminará demostrándote que las señas, las sonrisas, los dibujos, son un lenguaje universal, y esto mientras aprendes e incorporas nuevas palabras cada día hasta sorprenderte a ti mismo elaborando frases nuevas en otro idioma (que hace pocos días ni entendías).  Si viajar te ayuda a valorar capacidades y potencialidades que tenías ocultas, el idioma será una de esas facetas que vas a sacar de la galera tarde o temprano. Claro que siempre es mejor llevar una base de frases básicas aprendidas en cada idioma, eso servirá para abrir puertas y caer simpático con los locales.

Lectura recomendada: como convertirte en políglota (porque también podemos ser un poco ambiciosos)

 

7. Viajar es imposible porque no me animo a viajar solo.

Ya había hablado sobre el tema de viajar solo. Cuando recuerdo un viaje que hice solo, no recuerdo haberlo hecho solo. Los viajes solo pueden empezar solo, pero en el camino, lo difícil será estar solo. Ya sea en un hostel, en una excursión, en una ruta, las conversaciones se disparan, porque no es nada difícil encontrar puntos en común, itinerarios, y conversaciones con otros viajeros. Y tiro otra frase, es más difícil hacerse la idea de viajar solo que viajar solo. El problema de viajar solo es mucho más grande antes de empezar el viaje que en el viaje. Y aún, si tanto tememos a los momentos de soledad que pueda haber, sería mejor tomarlos como un reto: en la vida hay un momento en que uno tiene que aprender a estar solo con uno mismo, y salir reforzado de eso. Cuando terminemos ese viaje solo, habremos crecido mucho y eso nos hará sentir orgullosos con nosostros mismos.

Lectura recomendada: Como estar y viajar solo.

 

consejos-para-animarse-a-viajar-por-el-mundo

(mi “mascota” viajera en una foto que le tomé en el Parque Abel Tasman, en Nueva Zelanda)

 

8. Viajar es imposible porque me da miedo dejar mi trabajo.

De este punto hablo mucho en el blog, sobre eso de soltar amarras. Hay una frase famosa (que creo que no hay blog de viaje que no la haya publicado) de Mark Twain que dice “dentro de veinte años estarás más decepcionado por lo que no hiciste que por lo que hiciste”. Solo pensar eso a mí me quema en mi presente, y en mi sedentarismo. No hay ningún trabajo que sea irremplazable, pero tampoco creo que todo se trate de tirar nuestro presente por la borda. Hay formas de repensar la idea de una estabilidad laboral, yo no puedo aconsejar largar todo pero sí perseguir un objetivo que nos proponemos. En mi caso, puedo contribuir con el ejemplo de un trabajo “en el camino”, me refiero a mi vida bloggera y viajera. Para mí no fue nada fácil conciliar la idea de viajar con trabajar en el camino, por eso no “vendo” que todo es fácil y hay que tirar todo y largarse hoy mismo. Solo digo que es posible, y que con mucha trabajo y ardua tarea yo lo pude conseguir (yo vivo de mis blogs y el desarrollo de contenido online, algo que puedo hacer desde cualquier parte y que me permitió llegar a lugares impensados). Tampoco es esta la única forma, habrá miles, y todas diferentes: trabajar en el camino, un visado de trabajo por un año en Nueva Zelanda y Australia es una opción muy usada por argentinos y chilenos, por ejemplo. También indagué sobre vivir de un blog, o sobre como viajar y trabajar por el mundo.

Lectura recomendada: 6 opciones para trabajar y viajar por el mundo. 

 

nomade-digital-02

(Foto trabajando desde Nelson, en Nueva Zelanda)

 

9. Viajar es imposible porque el mundo es inseguro.

Yo no creo que el mundo sea inseguro, sino que los noticieros “son inseguros”. Cuando uno viaja se da cuenta que el mundo sobre todo, está en su inmensa mayoría lleno de buena gente. Claro que eso no sale en los diarios, ni nunca va a salir. Que hay zonas en conflicto, sí. Que hay lugares que es mejor ni pisar, sí. Pero eso de que hay zonas que es mejor no meterse puede pasar hasta en París. El punto es que a esos lugares que es mejor ni pisar en París no van ni los parisinos, ni iremos nosotros como turistas o viajeros (y ya lo sé, París tampoco es el ejemplo de ciudad más insegura ni de cerca, pero el tópico es que muchos piensan que en una ciudad tan famosa “no pasa nada”, y esto sirve para ilustrar que todo puede ser relativo), se trata simplemente de utilizar el sentido común para desplazarnos, y así, nada implica que aumente nuestro riesgo por el solo hecho de estar lejos de casa, es una idea que no tiene sustento estadístico. Toda la idea de inseguridad que podríamos tener cuando estamos quietos en casa mirando los noticieros, leyendo sobre guerras, países inestables, todo eso, se cae a pedazos cuando viajamos (con sentido común, ya digo). Claro que no propongo viajar a Yemen en éste momento, o que no entienda que tomarse un bus en un camino de cornisa y lodo en una jornada de lluvia torrencial no aumente nuestro riesgo en ruta. Solo se trata de viajar con un mínimo de sentido común y descubrir que gran parte de la gente está en el mundo dispuesta a ayudarte, incluso sin que uno se lo pida. Igual tengo que reconocer que una vez pasé algo de miedito acampando en la jungla de Abel Tasman, en Nueva Zelanda.

 

10. Viajar es imposible porque el problema soy yo (y esto va en serio)

Aquí sí hay un serio problema. Y solo puedo recomendar volver al punto uno y leer nuevamente 😛

 

Ver Parte 1

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.