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Todo empezó con un tweet de una oferta. Entrar a ver que era, probar fechas, horarios. Probar más fechas hasta que salió la tentadora que no pude resistir. No hablo de pasajes de vuelo a Brasil. Hablo de vuelos a Nueva Zelanda, un viaje improvisado. Llegué el 27 de mayo, con fecha de vuelta que duró poco…porque me di cuenta de que el tiempo no era nada y tenía que extenderlo. Pero si algo no estaba en mis planes, es que no había calculado del Mundial de Brasil. Tampoco es que me quite el sueño (y mucho menos soy un fans de fútbol). Pero si soy mundialero. Me gusta la alegría que puede generar el mundial, muy a pesar de todo el negocio y los asuntos turbios que mueve, el mundial pone a gran parte del mundo en estado de fiesta (aunque los horrores no ponen pausa). El Mundial aún se libra en batallas de once jugadores. Y esas batallas, por alguna razón difícil de explicar, genera alegrías (y tristezas claro). Hasta ahora, y ya casi llegando a dos meses sin rumbo fijo ni plan de ruta por Nueva Zelanda, he visto poco del mundial: primero porque no lo pasan en todos lados. Segundo por los horarios. Pero hay algo que me ha complicado el viaje: Argentina llegando a instancias decisivas no es algo que me quiera perder. Me divierte mirarlo. He visto partidos en una casa que estaba cuidando con el sistema Housesitting. He visto otro en un hostel, o mejor, lo he escuchado con radio en una habitación compartida a oscuras. He gritado un gol con mímica para no despertar a nadie. Y ahora, he llegado a una finca que también estoy cuidando en el medio de la nada. Una semifinal de Argentina ha coincidido con un sitio aislado, en medio de un paisaje rural, despojado, lejos de la ruta. Tal vez considerando que en la Antártida hay bases y grupos de hinchas (no creo que por allá se mire solo un partido), en cambio, me tocó mirar solo el partido, algo que en términos “argentinológicos” podría ser más triste que una navidad sin nadie y hasta sin tu perro. Pero en cambio me he divertido, reído, gritado un poco (asustado también al perro que estoy cuidando), y me he convertido en el hincha de Argentina más solo del mundo, o al menos así me sentí…tiene mérito 😛

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* Fotos tomadas cerca de Hastings, Costa Este de Isla Norte, Nueva Zelanda, durante el partido entre Holanda y Argentina de semifinales Brasil 2014

(nunca me voy a olvidar de éstas fotos y éste momento mundialero)

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