Inglewood-3693

 

Los números de los gastos de mis primeros 40 días de viaje, tal vez te hagan pensar en tirar “la chancleta” y poner rumbo a Nueva Zelanda (o a donde sea).

Antes de salir de Argentina, decidí no llevar mis zapatillas (de correr, que son más caras que unas zapatillas normales, porque supuestamente le ponen no se que tecnología fantástica que las hacen como piel al pie, supuestamente), y viajé con la idea de comprar un par nuevo in situ (de hecho, me hace falta un par nuevo)…algo que además me ayudaba a viajar con menos peso, sumado a que comprarlo antes o durante el viaje no significaba ningún cambio porque vale lo mismo en Argentina que en Nueva Zelanda. Lo cierto es que casi cumpliendo los primeros 40 días de este viaje aún no me he comprado las zapatillas. Les  voy a contar la razón,  además de explicarles éste experimento económico que confieso, me ha salido tan bien que me está haciendo pensar mucho en que dar una vuelta al mundo no es nada descabellado.

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El desafío

Al empezar este viaje, no tenía ni tengo claro el itinerario…pero si tenía claro que en la primer etapa de 40 días, (con una semana en Auckland donde organizar mi siguiente mes), me quería demostrar a mí mismo y a todo el que quiera viajar, que es posible hacerlo con un nivel de gasto ridículo según se mire,  aún sin pedir nada a nadie, ni recibir nada gratis, o sea conseguir todo por uno mismo. Está claro que se puede gastar aún menos (viajando a dedo, durmiendo en carpa, haciendo couchsurfing), pero mi intención es en cierto modo que nadie me “regale” nada durante 40 días, o sea, ajustar al mínimo el gasto “pagando” directamente o indirectamente por todo lo que use.  En resumen:

– No quiero recibir nada gratis (sólo por el hecho de que éste desafío viajero me propuse que nada sea gratis)

– No quiero vivir comiendo a base de arroz y fideo (eso ya lo hice en mi época de estudiante :P), pero si ahorrar cocinando siempre en “casa” o en el hostel (nada de restaurantes ni comida chatarra).

– Quiero vivir como un auténtico neozelandes, en una casa promedio neozelandesa, conocer la vida genuina de Nueva Zelanda, y no sentirme en todo este tiempo como un turista, ni hacer cosas típicamente de turista.

– Quiero gastar esos 40 días un promedio de dinero menor al que gastaría en casa (suponiendo gastos promedios de alquiler, impuestos, servicios, etc.)

Nueva Zelanda no es un país barato (pueden ver precios de Nueva Zelanda en ésta entrada). Sobre todo no es lo más barato en cuanto a precios de supermercado, ni a alojamiento. Está claro que para no ser turista, no debería pensar ni de cerca en hoteles durante 40 días.  Es el punto en que hay que poner en juego la imaginación,  o mejor en los tiempos que corren, poner internet de nuestro lado. Desde hace casi dos años quería probar la experiencia #Housesitting (cuidado de casas con mascotas) y por una razón o por otra siempre lo postergaba. Ésta vez saqué un billete en oferta a Nueva Zelanda, y allí me propuse de inmediato hacer Housesitting. Me registré en una web de cuidado de casas de Nueva Zelanda  (pueden ver el paso a paso en ésta entrada),y en 15 días de búsqueda pude confirmar mi casa para cuidar por 30 días. En resumen, éstos cuarenta días de experimento fueron una semana de hostel en Auckland, y 30 días de House Sitting en Inglewood, mientras continúo con mi trabajo como freelancer ( mi trabajo está explicado en ésta entrada). Y lo que digo, no considero al sistema de House Sitting como “alojamiento gratis” porque no es eso. Es una responsabilidad y si se quiere, un trabajo que cumplir (el de cuidar mascotas, limpiar la casa, hasta hacer algún arreglo simple, mantenimiento del jardín, etc.)

El resultado (y los gastos)

Ya casi terminando la experiencia, les cuento que es lo que pasó con mis zapatillas por comprar. Una de mis buenas ideas era salir a correr por el pueblo donde estoy, algo que no llegué a concretar aún por dos razones: el precio de las zapatillas para correr en Nueva Zelanda es bastante elevado (unos 200 a 250 dólares kiwi, aunque con suerte hay buenísimas ofertas), pero además de ello, y tal como me suele pasar, nunca suelo conseguir con facilidad en mi talla. Por lo que nunca pude concretar la compra hasta ahora. El caso es que estuve revisando recién todos los números de gastos que fui apuntando, más los tickets que fui guardando, mi resumen de banco…y éstos son mis gastos de 40 días:

Hostel en Auckland x una semana (siete noches) = 198 dólares neozelandeses (o 127 euros)…(no estaba mal de precio siendo que los hostels suelen rondar los 24 euros la noche)

Supermercado para 40 días (aclaro que podría haber ahorrado mucho más, pero me he dado unos cuantos gustillos) = 333 dólares neozelandeses (o 213 euros)…También los dueños de la casa me dejaron comida para una semana, además de que al finalizar mi estadía Housesitting compruebo que he comprado comida de más 🙁

Transporte =  53 dólares (o 34.39 euros) (especialmente el mayor gasto fue el bus desde Auckland a Inglewood en Nakedbus, la compañía con los mejores precios, por unos 24 euros)

Gastos varios = 32 dólares kiwis (o 21.75 euros)

Total= 619 dólares kiwis (o 396 euros)…no olviden que son 40 días

Ahora bien, esa cifra es por 40 días, y podría haber sido mucho más chica de hacer autostop o dedo, con couchsurfing en Auckland…. aún así, da un promedio de ¡15 dólares kiwis!!!!! (o 9.92 euros por día)  lo que sumando los días es lo que salen dos pares de zapatillas (de correr, no las comunes) en Nueva Zelanda….

De sólo buscar por internet (por ejemplo), conseguiríamos son suerte sólo semana en un hotel medianamente decente en Auckland con esa cifra.

El balance:

Y con 15 dólares kiwis al día he conseguido:

– Dormir “como un rey” durante los 30 días #housesitting (en una casa en donde jamás he escuchado un despertador, ¿que es eso?)

– Desconectar (en una casa en un pueblo rural junto a un volcán que todo el tiempo está pidiendo una foto)

– Trabajar desde el ordenador cada día, y hacer varios paseos a pie o con transporte público por el entorno del pueblo, o incluso con los vecinos. (Sólo hice una excursión de 50 dólares kiwis por invitación del vecino, por eso no la incluí en los gastos porque no estaba en mis planes hacerla ni tampoco es un gasto obligado, fue una especie de cortesía por no rechazar la propuesta de vecinos, que igualmente estuvo genial)

– Aprender como es que se vive en otro país (viviendo como un auténtico kiwi en un barrio kiwi y con vecinos kiwi)

– Mejorar un poco mi inglés.

– Estar a cargo de una casa y mascotas (que termino queriendo no dejar).

– Confirmar que aún de haber ahorrado ciertos gustillos de supermercado (esas comidas tentadoras) aún podría haber gastado un poco menos, y así vivir 40 días en Nueva Zelanda con lo que valen dos pares de zapatillas.

– Sentir que me encanta viajar de ésta forma, a paso lento, slow…y sobre todo, sentir que viajar y dar la vuelta al mundo de ésta forma no es una quimera, algo que me está quitando el sueño cada noche.

 

Pueden ver el balance y todo lo que aprendí de mi primer experiencia Housesitting

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