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A medida que el blog 101lugaresincreíbles fue creciendo, y se fue posicionando, fui abandonando eso de bloggear por hobby (e irresponsablemente :P). Y entonces, avancé en dedicarle cada vez más horas al blog, sentirlo como un trabajo (en la forma de considerarlo), y al mismo tiempo (cuando el blog fue creciendo) fui ganando libertad gracias a eso de diversificar los “kioscos” en internet (pueden ver como me gano la vida trabajando en internet). En consecuencia, al viajar, fui sintiendo de algún modo que el mundo es un poco más “pequeño” de lo que parece.

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El mundo se siente más pequeño cuando uno viaja cada vez más lejos. Los tópicos de las distancias “imposibles”, los destinos inalcanzables, al final están a la “vuelta del océano” si uno se lo propone y pelea duro por ello. Por ejemplo, el año pasado jamás hubiese apostado pisar Oceanía en unos meses. Y ahora estoy escribiendo desde éste otro “cul…del mundo”, desde Nueva Zelanda. Un proyecto que desde el comienzo, no lo pensé como un “viaje” a secas, sino un experimento de “viaje lento”, de vivir en un país, y no de viajarlo como un turista acelerado.

Y viajar te lleva a vivir cosas curiosas, empezando por el simple hecho de volar y cruzar a la inversa el huso horario donde se cambian los días. Es curioso, que al volar a Auckland desde Santiago de Chile, tal vez sea la forma más fácil de vivir un día sin los pies sobre la tierra: te tomás el avión el jueves 23 horas desde Santiago de Chile, volando en sentido contrario a Europa, llegas a Auckland el sábado a las 4 AM hora de NZ….lo que significa, que el viernes compactado lo pasas completo arriba de un avión. Hay un día en tu vida que se lo ha tragado la tierra, o que lo has pasado viviendo literalmente en un avión…

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(foto con el teléfono volando sobre los Andes entre Argentina y Chile, antes de la escala en Santiago)

Así empezaban las 10 semanas por Nueva Zelanda (#10semanasxNZ en Twitter). Cuando recién pisaba ésta país pensaba, que ese primer mes gastaría mucho de “viáticos”, porque el vuelo sería parte de mi trabajo, porque me vine a seguir trabajando con la compu desde Nueva Zelanda. Creo que está claro que no soy millonario. No cambié de vida (o a medias), ni me la paso panza arriba …sigo haciendo el mismo trabajo que hacía desde casa (actualizo blog, desarrollo contenidos online), pero ahora desde otro lugar. Estoy viajando, mientras estoy trabajando, pero también estoy viviendo el país. Sacando el pasaje que es caro, gasto un poco más que en casa, pero menos de lo que imaginarían, aún en Nueva Zelanda. Ya voy a ir profundizando sobre los gastos y como solventarse para que pasar un mes en NZ nos lleve a promedios de gasto ridículos (¿me creerían que en breve voy a cumplir una semana sin gastar absolutamente nada?).

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Y mientras estas viajando pasan cosas locas. En la primer semana, me encontraba trabajando horas desde la biblioteca de Auckland, un buen lugar con internet donde reina una tranquilidad impagable, y gratis. ….Uno de esos días, comenté en face desde la biblioteca de Auckland que “estoy trabajando en la biblioteca”. Desde la misma biblioteca una pareja blogger ve mi mensaje, me escriben, y nos encontramos ahi mismo para charlar de viajes-blogs. Ellos son Letizia (italiana) y Roberto (español), de Mochileando por el Mundo. Pasamos un buen rato charlando (de viajes sobre todo, lo que era de esperar).

También cumplí una semana en un hostel en Auckland, en una habitación un tanto extraña, porque no eran viajeros en plan mochilero, sino extranjeros que de algún moodo estaban viviendo en el hostel.

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Auckland me resultó una ciudad ordenada, moderana (para decir obviedades) y un tanto extraña, porque al menos en el centro tiene un aire no se si decir cosmopolita, o “cosmoasiatica”. Lo que abundan por sus calles son asiáticos, y como colectivo en particular, creo que muchos indúes, además de mochileros y viajeros de todas partes, cantidad de restaurantes también asiáticos, casi más que lo que uno esperaría encontrar en algún país de la etiqueta “sudeste asiático”. En cambio, parecía que escaseaban los kiwis auténticos, o mejor, parecían una minoría dentro del centro de la propia ciudad más grande del país.

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La ciudad me gustó sobre todo en sus suburbios, de idílicos barrios y casitas de madera victorianas con aire a “casas de muñeca”. El centro, que decir, es bonito, ordenado, skyline fotogénico, pero le faltaba algo que yo llamaría “alma”. También su entorno es magnífico: el mar parece estar hacia todos lados (o lo está de hecho, con tantas bahías, ensenadas), hay playas no tan lejos, hay volcanes extintos y cráteres en medio de la ciudad. Es una ciudad apacible, bonita, para tomarse unos días. También está lleno de excursiones por hacer, tanto a las islas cercanas, como a destinos del entorno que incluyen la ciudad hobbit, no precisamente baratas desde Auckland.

Mi semana ya comienza en otro punto, ésto lo escribo ya desde un nuevo lugar (Inglewood, un pueblito en la Isla Norte cerca de la costa y 200 kilómetros al sur de Auckland), y lo escribo con un cacatúa en la rodilla, una simpática perrita entre mis pies, y un volcán que lo puedo ver desde la ventana, si las nubes me dejan. La semana 2 de Nueva Zelanda tiene mucho que ver con un camino de ida al que me ha llevado el blog CaminoMundos y Maga, su autora, eso de quedarse un tiempo al cuidado de una casa (mientras escribo ésto con un cacatúa en la rodilla). Pero lo cuento en detalle en la próxima, que ahora la señora cacatúa está en un altercado con la pequeña perrita Jenny, y requieren mi presencia :).

4 Comentarios

  1. Ale, gracias por leer!, completamente slow éste viaje, cualquier cosa preguntá nomás…yo seguiré escribiendo lo más seguido posible…

  2. Hola, me gusto mucho la info de nueva zelanda, es un pais que siempre quise conocer, que me recomendarias comprar dolares en blue aca o llevar pesos argentinos? Muchas gracias y saludos

  3. Juan Manuel: hay una forma más fácil todavía, que es ir con una tarjeta de débito asociada a una cuenta en pesos y no vas a tener ningún problema en pagar allá, es un país donde podés usar débito en todas partes. Solamente tenés que seleccionar al pagar la opción “crédito” que aunque en realidad te debiten en un pago, hay que elegir esa opción para que funcione. Yo lo usé así y no hay problema. Obviamente que te cobran ese recargo impuesto del 30%. Hay que hacer los números y ver que te conviene, pero antes de llevar pesos (que para el caso, argentino, chileno, o lo que sea, da igual) es más práctico depositarlos en una cuenta en Argentina y usar débito allá. Comprar blue es una decisión personal, y cada cual evaluará el valor que tiene en x momento y el riesgo, siendo que además de la obviedad de que es ilegal, es muy volátil. Si la disparidad es de hasta 80% con el mercado legal, está claro que no conviene, y se parece más a una estafa, en cuanto a que podés usar los pesos con débito y un recargo del 30% (recargo que aclaro, tampoco defiendo, pero es más conveniente que la diferencia con el mercado negro, más todavía si lo podés tomar como adelanto de pago de impuestos).

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