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Y que tal si aplicamos eso de “no se puede ser realmente feliz con otras personas hasta que no aprendas a ser feliz solo viajar solo”

(Tanya Davis –  How To Be Alone*)

Si es la primera vez que  estás solo, se paciente. Si no has estado solo a menudo o cuando lo has estado no estabas a gusto entonces solo espera, descubrirás que está bien estar solo una vez que lo aceptes. Podríamos empezar con los sitios aceptables; el baño, la cafetería, la librería donde te podrás acomodar y leer el periódico, tomar tu dosis de cafeína y quedarte ahí, podrás darle un vistazo a las estanterías y oler los libros, se supone que no debes hablar mucho, así que es un sitio seguro. También está el gimnasio, si eres tímido/a puedes pasar el rato frente a los espejos o te pones auriculares. Y también puedes usar el transporte público, porque todos tenemos sitios donde ir.

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Imagen Peer Lawther

 

También está la oración o meditación, nadie pensará mal si estás pasando el rato contigo mismo buscando la paz y la salvación.

Empieza de un modo sencillo, cosas que antes habrías evitado basadas en tus principios de “evitar estar solo/a”. El mostrador del bar donde estarás rodeado de otros comensales, empleados que sólo tienen una hora libre y cuyas parejas trabajan en la otra punta del pueblo, y entonces (como tú) estarán solos.

Resiste la tentación de pasar el rato con tu móvil. Cuando estés cómodo con comer solo, invítate a cenar a un restaurante con servilletas de lino. No eres menos interesante que nadie cuando estés comiendo el postre y limpies la nata del plato con el dedo. De hecho mucha gente en mesas llenas desearía estar en tu lugar.

Ve al cine donde se está oscuro y tranquilo, estarás solo entre una efímera comunidad. Después, invítate a bailar a una discoteca donde nadie te conozca y manténte fuera de la pista de baile hasta que las luces te convenzan más y más y la música te enseñe. Baila como si nadie te hubiera mirado, porque probablemente no lo hagan. Y si lo hacen, asume que será con las mejores intenciones. Y es que la manera en que los cuerpos se mueven genuinamente al compás es después de todo preciosa y conmovedora. Baila hasta que sudes y que las gotas de sudor te recuerden las mejores cosas de la vida.

Ve al bosque solo, y los árboles y las ardillas te observarán. Ve a una ciudad desconocida, recorre las calles. Siempre hay estatuas con quien dialogar, bancos hechos para sentarse, espacios que dan a desconocidos un lugar donde compartir la existencia por un momento. Estos momentos pueden ser tan sobrecogedores y las conversaciones que tienes por sentarte solo en bancos podrían no haber pasado nunca si no hubieras tenido la iniciativa.

La sociedad tiene miedo de la soledad. Como si los corazones solitarios se desperdiciaran en los sótanos. Como si la gente tuviese problemas si después de un tiempo nadie los invita a salir. Pero la soledad es libertad, respirar tranquilo y sin dificultad, y la soledad es reparadora si haces que lo sea. Puedes estar embebido en grupos y multitudes, y de la mano de tu compañero, observar más profundo y más lejos en busca de compañía. Pero ellos no están en tu cabeza. Y para cuando traduzcas tus pensamientos, su esencia puede haberse perdido, o tal vez conservado. Tal vez por el interés de amarse a uno mismo, tal vez por esos eslóganes sensibleros escuchados desde el jardín de infantes hasta la secundaria, que solo son palabras para soportar la soledad. Porque si eres feliz en tu cabeza, y aceptas la soledad, la soledad está bien.

Está bien si nadie te cree, todas las experiencias son únicas, y nadie que no tenga la misma sinapsis que tú puede pensar igual, mantener las cosas interesantes, las cosas mágicas. Y no significa que no estén conectados, que la comunidad no esté presente, solo resalta que eres una persona en una cabeza y siente los efectos de eso. Toma el silencio y el respeto. Si te gusta un arte que requiere práctica, deja de aplazarlo. Si tu familia no te comprende, o una religión no es para ti, no te obsesiones con eso. Podrías estar rodeado de gente en un instante si lo necesitas. Si tu corazón sangra, saca lo mejor de eso. Existe el calor y el frío, se un testigo.”

 

 

Si el texto puede servir para quien no se anime a dar ese primer paso para viajar solo, ya me dirán.

* How to be alone es un poema de Tanya Davis, una poeta, cantautora canadiense que alcanza reconocimiento a partir de la publicación de su vídeo basado en un poema en YouTube en el año 2010.

 

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