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Gracias a Visita Jordania y por invitación a través de mi otro blog, 101lugaresincreíbles, tuve la oportunidad de hacer uno de los viajes a un destino entre los más estimulantes que pude conocer, Jordania. Hablo de atracciones que resultan casi míticas, civilizaciones antiguas y ruinas desproporcionadas escondidas entre acantilados, desiertos de una belleza inusual y desmesurada, y a pocos pasos sitios de buceo, el Mar Muerto, sitios arqueológicos de enorme valor histórico.

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Y todo, en un territorio relativamente pequeño, o donde toda esta suma de sitios resultan cercanos unos a otros. Lo que quería era compartir las entradas publicadas en 101lugares a éste destino, así que ahí vamos:

 

1. La magia de llegar a Petra por el desfiladero (El siq)

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Las impresiones de esa entrada monumental a las ruinas de Petra se quedan cortas, un paseo de 1,5 kilómetros que por sí sólo puede valer el viaje, aún sin empezar a recorrer las ruinas de Petra, que comienzan con intensidad después de la aparición de El Tesoro (tal vez la fachada tallada en roca más famosa de todo el planeta). Un recorrido que sin exagerar despierta todos los sentidos, hasta llegar a ese punto en el que dudo que algún turista no consiga emocionarse y detenerse. Sigan el link para leer en éste enlace el relato completo y ver las fotografías.

 

2. Y la magia de recorrer el valle escondido de Petra

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“Es el mes de noviembre y no hace calor. Tal vez unos veinte grados en sintonía con el invierno. Dicen que la mejor época para visitarla estaba comenzando, por eso de que el calor no agobia. Pero imagino que aún los 40°C del mes de julio se olvidan en ese instante viajero soñado en que El Tesoro se despliega mientras se avanza por el último tramo de El Siq. Y aún si hiciera frío del que paraliza, a quien le importa. Es imponente, y resistirse a tomar fotografías desde cada ángulo no será mi actividad de la mañana.” (Seguir leyendo)

 

3. En un Mar azul índigo (o la experiencia esnorkel en el Mar Rojo)

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Hay algo común a cada una de las fotos que tomé en el Mar Rojo. Hay un color azul intenso, y al mismo tiempo, un azul difícil de definir. El contraste con la costa una vez que nos alejamos desde Aqaba navegando también es notable. El mar es un oasis líquido entre tanta aridez. La costa y el paisaje se devela árido desde lejos, y el agua, con su color azul y su calma, es un consuelo que refresca y seduce. (Seguir leyendo)

 

4. Un paseo por un desierto Rojo

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“Hay muchos desiertos, pero sólo hay un Wadi Rum. Sólo uno de arenas rojas, valles de montañas desintegradas en arenisca, acantilados redondeados y fantasmas merodeando.” (Seguir leyendo)

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