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O preguntas que me hacen cada vez más frecuentemente. No hay intro…al grano 😛

¿Cómo llegué a ésto de ser un blogger?

Primero abrí un blog para subir fotos de un viaje (hace unos 8 años ya!!) > ese blog se convirtió en una colección de historias curiosas que tuvo su “éxito en la web” > Entre las curiosidades empecé a reseñar algunos sitios poco conocidos y raros del planeta > el relativo éxito de esos posts sobre lugares curiosos me hizo encender la lamparita: “no estaría mal hacer un blog de lugares curiosos” > así nace 101lugaresincreibles (hace ya unos años) > nunca dejé de escribir como un obsesionado sin importarme demasiado las visitas, SEO, palabras claves… > el blog creció, creció y creció, y lo dividí en dos blogs sumando 101viajesincreíbles.

¿Pero y alguien que está todo el día escribiendo en blogs de que vive?

Primero hice experimentos de varios tipos en internet > descubrí que adsense podía ser la “gallina de los huevos de oro” y un tiempo de mi vida viví como un jubilado > me aburrí de vivir como un jubilado > seguí bloggeando > empecé a escribir para otras redes de blog > y seguí escribiendo en mi blog > mi blog creció lentamente > un largo tiempo después una empresa me propone empezar a trabajar juntos con 101lugares (hace ya más de un año) > empiezo a dedicarme en exclusiva a desarrollar contenidos en el blog y me olvido de la parte engorrosa y tediosa de negociar con anunciantes > sigo escribiendo y desarrollando contenidos para otras empresas > y sigo con mis experimentos en la web (adsense, diseño (cada vez menos), venta de fotografías, etc.)

¿Donde trabajo?

En cualquier parte donde tenga buena conexión a internet. O sea, en cualquier parte. La noche me ha encontrado bloggeando a las dos de la mañana escribiendo para uno de mis blogs en el aeropuerto de Helsinki, o en una escala en Oslo. Incluso los aeropuertos pueden ser una oficina, y de las más estimulantes.

¿Quién es el que me financia en secreto?

Nadie. Trabajo en cualquier parte muchas horas al día, casi una jornada laboral. Eso sí, sin horarios, sin un jefe a mi lado. Me canso como cualquier trabajador y hay días en que no puedo escribir ni dos palabras seguidas. Pero también disfruto lo que hago, me gusta hacerlo, y cuando no estoy cansado, no lo siento como un trabajo, sino más bien, que lo disfruto muchísimo.

¿Cómo es que viajo tan seguido?

Me propuse viajar más. No hago viajes largos (de varios meses) sino viajes salteados y hasta ahora, de no más de un mes. No pago alquiler, no tengo auto, no tengo por ahora hijos ni mascotas. No tengo grandes gastos fijos. Cuando viajo, me llevo el trabajo conmigo. Y cuando viajo no estoy de vacaciones, estoy trabajando en una “oficina nueva”.

(bloggeando desde una cabaña en medio de un bosque finlandés, cosas impensadas que me pasaron invitado a un original blogtrip por el suroeste de Finlandia)

¿Se puede vivir de un blog?

Si, pero de un blog personal es difícil. Creo que 101lugares es  un blog que ofrece contenido, relatos de viaje, y que además funciona como una revista digital, algo un poco más diverso que un blog personal de viajes. También tengo éste blog que están leyendo, que es un blog personal, y no podría vivir de él. Pero si se puede usar el blog para hacer sinergia, contactos y que puedan aparecer buenas oportunidades. (Pueden leer un post que escribí sobre si se puede vivir de un blog de viajes)

¿Vale la pena escribir un blog?

Totalmente. Las satisfacciones que me ha dado un blog son interminables. Desde contactos, amistades, hasta oportunidades, la posibilidad de participar en eventos, blogtrips, etc. Pero sin dudas 😛 lo más importante que me ha permitido el blog, es aprovechar un blogtrip (o viaje para bloggers) para llegar a conocer a Santa Claus en Finlandia  (si, un poco exagero)

¿Es muy caro vivir viajando (o viajando mucho)?

Si claro, no es barato, aunque también puede serlo. Pero no es tan caro como quedarse quieto en casa, pagando cantidad de impuestos, coche, transporte y gastos fijos que yo no tengo. No gasto en gimnasio, porque en viaje a veces me paso días enteros caminando por la montaña. No gasto en cine, teatro, conciertos, porque cada viaje es un espectáculo diferente donde aprender cosas inimaginables. No gasto en restaurantes caros, porque viajando puedes comer platos únicos y baratos que en cualquier ciudad te los cobrarían como platos exóticos. No gasto en taxis (solo alguna vez para ir a un aeropuerto). Tampoco me creo que lo que yo hago sea mejor que lo que otro elija hacer. Cada cual tiene que estar a gusto con lo que hace, y encontrar su modo de vida, y eso está bien.

¿Pienso en el futuro?

Si. Hago mis aportes y pago mis impuestos como tantos ciudadanos. Y cuando entro a hacer trámites para tener todo al día y todo correcto, entro de lleno en lo que se llama rutina y burocracia. Entonces me agarra una fobia al borde del pánico y empiezo a entrar a páginas de aerolíneas a buscar ofertas para irme al otro lado del mundo. No exagero.

¿Voy a estar toda la vida así, viajando y moviéndome?

No lo se, mientras pueda sí. Aunque creo cada vez más que si uno se lo propone, puede hacerlo. Incluso si tuviera una familia ya mismo, le buscaría la vuelta para viajar mucho más que lo que sería normal. Creo que viajar puede ser una forma de vida, no una forma para todos, pero sí para mí mientras así lo sienta.

¿Cambiaría lo que hice hasta ahora?

No. Definitivamente no. Me gusta lo que hago, y luego de cada viaje, vuelvo con la cabeza renovada, con nuevas ideas, y sobre todo, con una forma de ver el mundo que cambia con cada kilómetro, con cada aroma, con cada sabor, con cada nuevo ángulo y con cada costumbre diferente que conozco. Y con cada viaje, me traigo todo eso nuevo, y unas ganas locas por volver a viajar.

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