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El paso a paso es más o menos así:

Primero: viajar a Laponia (es que no queda otra), específicamente a Rovaniemi, a pasos del círculo polar ártico. Rovaniemi, es precisamente la puerta de entrada a Laponia finlandesa, y oficialmente, la casa del verdadero Santa Claus o Papá Noel.

Segundo. Poner rumbo desde Rovaniemi a la Aldea de Santa Claus, residencia oficial de Papá Noel. Allí se puede conocer personalmente al señor de barba (al verdadero), además de atravesar la línea del círculo polar ártico, o tener la oportunidad de enviar postales a todos los amigos y familiares posibles con el sello especial del lugar.

Tercero. Comprar y llevar el vídeo de Santa Claus hasta donde se encuentran los sobrinos al regreso del viaje, y pasarles el vídeo una vez para que alucinen, o en términos más españolizados, flipen en colores. Los sobrinos pedirán el vídeo una y otra vez, unas treinta y cinco veces en promedio en unos pocos días. En pocas horas, pasarás a ser el tío crack que se codea con Santa Claus, y aún con el riesgo de que te acribillen a preguntas, mirar sus caras sorprendidos, no tiene precio.

Papa Noel

 

Aquí la foto, y más abajo, el vídeo del encuentro, ese antes y después en mi vida 😀 . pero sobre todo, el vídeo que hizo flipar en colores a mis sobrinos 🙂

 

Más información: La Aldea de Santa Claus (o Santa Claus Village) es un parque temático cerca de Rovaniemi considerado el lugar de residencia de Papá Noel. Es por ello uno de los destinos más visitados de Finlandia. Llegar desde Rovaniemi es muy fácil, apenas unos veinte minutos por carretera. El despacho de Papá Noel está abierto a los visitantes, aunque Papá Noel no siempre está recibiendo visitas.

En mi caso, fue en temporada de verano, apenas unos cinco minutos de espera luego de una cola de “niños grandes” con un promedio de edad de 60 años.

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