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Cuando viajé aquella vez hacia el desierto de Atacama (tenía muchas ganas de hacerlo hacía un largo tiempo) iba mirando por la ventanilla del bus desde Santiago de Chile, y pensaba…“éste paisaje no tiene absolutamente nada que ver con nada que haya visto”. Nunca me gusta sacar fotos desde un vehículo en movimiento…(aunque debo reconocer que tiene lo suyo en algunas situaciones), en cambio aquella vez, me dio por escribir en el cuaderno algo tan simple que sentía en ese momento….y tomar algunas fotos más:

Básicamente, sentía que estaba entrando en otro mundo…”un mundo sin agua”. Una tierra rojiza y arcillosa, o mejor rocosa. No es un desierto al estilo Sahara (aunque no lo conozco se me hace distinto), sino más bien, rocoso. Y rojizo, en altura, rodeado por volcanes. Un paisaje que te hace sentir en otro planeta.

Ese otro planeta se recorre desde la ciudad de San Pedro de Atacama, al norte de Chile. Toma unos días de sequedad plena, donde la falta de humedad se apodera de las fosas nasales, hasta de las propias glándulas salivales que parecen amedrentarse para secarse por completo. Es la tierra de los paisajes alucinógenos, de los lagos hipersalados, los volcanes humeantes, los valles lunares, las lagunas silenciosas a miles de metros sobre el nivel del mar, los géiserers y manantiales que permiten el milagro de la vida donde parece que no debería haber nada. No fue fácil seleccionar fotos, pero éste es el intento:

San Pedro de Atacama tiene caminos que a veces, son la única señal de que estamos en el planeta Tierra. Se agradecen esas señales que nos acercan a la idea de que no abandonamos nuestra gran casa aunque parezca lo contrario. Atacama está lleno de caminos que parecen no conducir a nada, entre espejismos donde se asoman volcanes…

Un Valle de la Luna

En San Pedro de Atacama hay un valle de la Luna, un lugar con dunas gigantes, con formaciones caprichosas, mucha sal y atardeceres imperdibles. El Valle de la Luna se puede recorrer en bicicleta, y está relativamente cerca de la ciudad. Más bien, recomiendo hacerlo en bicicleta y quedarse al atardecer en lo alto de algún mirador, hasta que el naranja tenue incendia el paisaje…esa vista, es una de esas que no llega a olvidarse nunca…

Géisers del Tatio

La excursión comiena a las cuatro de la mañana, cuando la noche cruda se queda con ganas de congelar al menos una gota de rocío que le será esquiva. Afuera, el termómetro se clava a menos cuatro grados. Se viaja dos horas para llegar antes que salga el sol. Y entonces, con la primera claridad, quedan al desnudo un valle de cientos de “chimeneas” que elevan su vapor a decenas de metros. Un espectáculo imponente, que hace olvidar el frío…

Salar de Atacama

El gran valle de Atacama es un gigantesco salar, una crosta dura de sal, sedienta y reseca por decenas de kilómetros…la escenificación más perfecta de lo estéril, la muerte del paisaje…

Y aún, en el lugar menos pensado, la vida se hace milagro cuando brota el agua como en un manantial, o sobrevive un recuerdo de lluvia lejana, mientras microorganismos, algas se descomponen…. y algunos flamencos se dan un festín….

La aridez de Atacama se atraviesa rápido, porque la inmensidad tiende una trampa como si estuviera complotada con el sol. Y cada viaje, impone atravesar un planeta con formas, colores, panoramas, que desconocemos…que jamás atravesamos ni en sueños….

Lagunas Altiplánicas.

Subir hasta 4.000 msnm. y encontrar dos lagunas en su paz inmensa. Se llaman Miñique y Miscanti, tienen aguas de un color verdoso azulado y se alimentas de deshielos de los volcanes vecinos. Un lugar para caminar y sentir la esencia del altiplano…

 

Laguna Tebenchique

Otro atardecer de colección. Laguna Tebenchique es un pequeño mar de centímetros de profundidad, descansando sobre una costra de sal que lo vuelve en un color tenue, apenas turquesa, irreal. Y el sol se pone lamiendo los volcanes de fondo, centelleando en el agua calma, invitando a celebrar el espectáculo de alguna forma…

Salar de Tara

Cada día es un nuevo camino. Siempre desolado, y a veces, hasta el camino es difuso. Entre dunas y montañas como referentes, sobrepasando los 4.000 metros sobre el nivel del mar, también hay vida…hasta que casi desaparece cuando despertamos en “Marte”…

Pero resulta que hay agua…entonces estamos en el Planeta Tierra…

Un planeta que se parece a lo que creemos que es Marte, rojizo, desolado, despojado, silencioso….

Un lugar para sentirse nada, un grano de arena….

Pero sigue habiendo vida…y a lo lejos, en lo que parece bajo, hay un lago de tonos inverosímiles, el paraíso de los flamencos:

Allá “abajo”, a 4.000 metros sobre el nivel del mar, están los flamencos por miles, sin saber que la Tierra, el resto del planeta, no se parece a Marte…no lo saben, o parece no importarles.

San Pedro de Atacama está hacia abajo, como las nubes lejanas. El aire parece que escasea, el frío no abandona el lugar, y el soroche se hace presente. Incluso para la cámara de fotos que de un momento a otro no responde. Pero creo que es mejor, que no se vea ese paraíso de los flamencos. Ya tienen una excusa para viajar al paraíso desértico de altura. Y yo para volver.

6 Comentarios

  1. Hola Matias, estoy por hacer un recorrido similar al tuyo por el norte y centro chileno desde Bs. As. junto a mi movia.
    Las dudas que me surjen son sobre el hospedaje en San Pedro de Atacama, viendo los elevados precios de los hoteles seguramente optemos por un hostel. Como fue tu experiencia en ese tema? es conveniente hacer base en san pedro o en Calama para estos 2 o 3 dias de recorrer la región? Que tal puede uno manejarse con la comida por esa zona sin caer en un restaurant sofisticado?
    Desde ya muchas gracias por tu blog.
    Saludos

    1. Hola Tomas, San Pedro de Atacama es el lugar para hacer base, Calama es solo de paso. En San Pedro hay muchos hostels, que si bien no tienen lujos, tampoco están mal si estás dispuesto a este estilo de alojamiento. Los hay también con habitaciones privadas. En cuando a comida, hay para todo presupuesto, es un destino que cubre toda la gama de precios, y hay bastante para elegir.
      Un cordial saludo!

  2. Que bonita exposición sobre tu viaje a chile y no se diga de las fotografías. Gracias. Tengo deseos de ir a chile, me gustaría una sugerencia de cuál sería la mejor época para un presupuesto medio y también de tiempo, no gusto del frio. También cuál recorrido seria mejor al sur ó el norte. Gracias.

    1. Hola Fidel. La mejor época creo que sería comienzos de otoño (marzo y abril) o fines de primavera (octubre a diciembre), no sólo por el buen clima, sino porque el buen clima se combina con temporada baja y mejores precios. En cuanto a recorrido, el sur y el norte son completamente diferentes en cuanto a paisajes, clima, eso va en gustos viajeros con lo que tengas ganas de ver.

      Un saludo.

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