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Todos tenemos una tendencia a dar más importancia a la información negativa. Lo leía hace poco. Lo confirmo cada día entre lo que consumimos, lo que comentamos y compartimos. La acción de prestar más atención a la información negativa que nos rodea (y nos vulnera la tranquilidad hogareña via noticiosos, diarios, leyendas urbanas, virales o lo que sea), según parece, es parte de nuestra naturaleza.

Se denomina sesgo de negatividad y se define como “la propensión a atender, aprender y utilizar la información negativa mucho más que la información positiva.”. Nuestro cerebro evolucionó para reaccionar más rápidamente a temer, por simple estrategia de supervivencia, por estar alerta de los riesgos que nos rodean. Pero también el sesgo de negatividad, puede no ser beneficioso, cuando nos hace vulnerables a la manipulación por parte de aquellos que se desempeñan en nuestros miedos. Y aquí, ya entramos en nuestra propia destreza, para identificar y evaluar que tan cierto es ese riesgo que se nos presenta como amenaza y nos impide “animarnos a algo” (viajar). Supongamos, por ejemplo, que nos informáramos de lo que pasa en el mundo en cuanto a los conflictos armados, las guerras, y las muertes en la actualidad. Creeríamos seguramente que vivimos en el peor de los tiempos.

La gráfica que sigue, me llega vía éste post (como anillo al dedo, porque habla de un tema que me interesa, que es la tendencia a la negatividad) y muestra algo así como un índice de mortalidad “en guerras”, o la cantidad de muertos según cada momento histórico en últimas décadas, en guerras (coloniales, entre estados, civiles), y en relación al total de población.

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La tendencia es indiscutible. El índice es cada vez más bajo: mientras que el número de población es cada vez más elevado, el número de muertes en conflicto en relación a la población es cada vez más bajo. Los riesgos, y los conflictos existen, nadie podría negarlo, pero nunca antes (al menos en las últimas décadas o siglo) el mundo fue tan pacífico, y relativamente menos conflictivo que los tiempos actuales. Aquí está el gráfico anti-miedos, para argumentar ante todo aquel que se precie de boicotear cualquier proyecto viajero por “un mundo perdido bajo el imperio de la violencia”. Resulta que vivimos en los tiempo más pacíficos de la historia reciente, y el mundo está ahí esperando a que lo conozcan.

Y sin aún no se convencen los pesimistas perseverantes, también es muy interesante mirar la intro de ésta charla TED de Peter Diamandis, en donde explica nuestro natural sesgo de negatividad (y prosigue con un optimismo empalagoso hasta el final de la charla, por si quieren verlo completo).

3 Comentarios

  1. Felicitaciones, no había visto una forma tan contundente de despejar el mito de un mundo violento y peligroso. Como dices la violencia existe, pero no es una variable que podríamos denominar determinante para detener nuestras ambiciones de viajar.

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