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Kilómetro cero (éste será un blog de viajes)

25 Mar
2012
Escrito por: Matias Callone / Blogger, fotógrafo y viajero. Creador de Vision Beta y 101 Lugares Increibles

Vivir en un lugar un largo período de tiempo es lo normal, y sin embargo es probable que me genere un excesivo “detachment” en relación con ese lugar. Muchos dirán que no, que vivir largo tiempo en un lugar despierta afinidad con el terruño, pasión con lo cotidiano, afinidad con el “cada día”. En cambio a mí estar un tiempo largo en un lugar me genera todo eso, pero además: rutina, acostumbramiento, monotonía. Lo mismo de siempre, en forma repetida, adormece el estímulo de descubrir algo nuevo, la sorpresa, la expectativa de lo desconocido. Hasta el vivir en un paisaje hermoso, visto cada día, se vuelve cotidiano, y hasta puede que casi se haga invisible, como esos objetos que de tantos tenerlos al lado no los vemos, no los registramos y los olvidamos.

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Vivir en un mismo lugar es (insisto, para mí y en éste momento) cultivar cierta indiferencia con el entorno poco a poco. Y contrarrestarlo poniendo un portarretratos digital que pasa una imagen tras otra de lugares fantásticos sobre el escritorio no me va.

No conozco otra forma de cambiar de canal en la ventana que no sea viajando. Viajar es de hecho, como cambiar de ventana cada ciertos días, conectar un aireador a nuestra pecera estancada. Y entonces, se produce ese clic que hace que parezca que la monotonía es un verso. La escenografía de nuestras vidas puede volverse insustituíble… o puede cambiar, según lo que buscamos.

También es cierto, que eso de que lo bueno está lejos es una frase hecha que vende (lo bueno, lo sorprendente, lo estimulante). Digo, puede que lo bueno (y lo malo) esté en todos lados, con sus distintas dosis y desequilibrios al que agregamos nuestra subjetividad.

Pero mentira a medias, eso de que lo bueno está lejos se muestra como verdad un tiempo (mientras estamos de viaje), y dura hasta el momento en que sentimos que tenemos que retornar, volver a ese kilómetro cero que casi todos tenemos en algún lugar del mundo, en el momento en que lo lejos que ya descubrimos nos resulta cercano, familiar. Hay un momento para añorar lo que está lejos, tal vez porque lo desconocemos. Y seguramente, hay un momento para volver desde lejos, como el tango (ese mismo que revela que es un soplo la vida). Y si (la vida) es un soplo, mejor que no me la pase sentado y añorando hacer lo que no me decido a hacer, o peor no habiendo hecho lo que alguna vez quise. Hace un largo tiempo que estoy en eso.

Sean todos bienvenidos a éste nuevo blog de viajes (espero que haga algo de honor al título tan aparatoso, como mínimo).

Pueden ver algo más sobre mí.

La foto de éste post: la saqué en Mar del Plata, mi kilómetro cero. Las franjas de espuma blanca son los rayos del sol atravesando los huecos de edificios costeros, o lo que es lo mismo, la ciudad, el cemento y el sol, interactuando para hacer algo de magia.

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